jueves, 4 de junio de 2015

El cerebro adicto

El cerebro adicto


Una adicción se define como una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de una sustancia, a pesar de saber de los daños que ocasiona. Casi todos conocemos algún caso de adicción: amigos, familiares o compañeros adictos al alcohol, al tabaco, a medicamentos legales o a drogas ilícitas.

Antecedentes

Como lo señala el Dr. Roberto Tapia Conyer, doctor en ciencias de la salud por la UNAM y Subsecretario de Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud Pública de México (1997-2006), “el uso de estas sustancias que alteran los estados de conciencia se ha ido presentando desde tiempos inmemoriales y de manera diversa y puede ser caracterizado como un consumo ritual/cultural, médico/terapéutico, social/recreacional u ocupacional/funcional”. Estos patrones fueron desapareciendo a través del tiempo y el contexto y las formas de consumo cambiaron. Es así que en la actualidad la producción de las drogas y su distribución a nivel mundial adquirió un carácter desintegrador.

Anteriormente, se pensaba que las personas adictas tenían una moral deficiente y carecían de fuerza de voluntad, considerándose un problema moral y no de salud. Fue en 1930 cuando la ciencia comenzó a estudiar la conducta adictiva y hoy día, se han logrado avances importantes en el conocimiento y comprensión del fenómeno, que provienen tanto de la neurobiología y la genética, como de la psicología y otras ciencias sociales y de la conducta.

Es así que hay diversas teorías sobre la relación de los factores biológicos predisponentes que, al establecer contacto con la droga, hacen que algunos individuos sean más susceptibles a desarrollar dependencia.

En este sentido, fue a finales de 1990 cuando la Dra. Nora Nolkow, actual directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), que observó  en imágenes cerebrales la influencia de las drogas como la cocaína y los opioides y gracias a esos descubrimientos la adicción se considera hoy una enfermedad del cerebro porque las drogan modifican la química, la estructura y el funcionamiento de ese órgano.

Las drogas y el cerebro

Definiremos como droga a una sustancia que puede modificar el pensamiento, las sensaciones y las emociones de la persona que la consume. Las drogas tienen la capacidad de cambiar el comportamiento, y a la larga, la manera de ser.
Fuente: Hablemos de Drogas

La mayoría de las drogas adictivas, directa o indirectamente atacan el sistema de recompensas del cerebro inundando el circuito de dopamina, el neurotransmisor que se encuentra en las regionales del cerebro que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y los sentimientos de placer. Así es que cuando falta la droga el cerebro ya no cuenta con dopamina suficiente, lo que produce apatía y depresión en el consumidor, generando el uso cada vez mayor de estas sustancias.

Como se señala en el artículo Las drogas, el cerebro y el comportamiento: La ciencia de la adicción, del National Institute on Drug Abuse, el cerebro humano, el órgano más complejo del cuerpo, regula las funciones básicas, le permite interpretar y responder a todo lo que experimenta y moldea sus pensamientos, emociones y comportamientos ya que afecta áreas importantes tales como:

El tallo cerebral, que controla las funciones básicas vitales esenciales, como la frecuencia cardíaca, la respiración y el sueño.

La corteza cerebral, se divide en áreas que controlan funciones específicas. Diferentes áreas procesan la información de nuestros sentidos, como ver, sentir, oír y saborear, otras facultan nuestra capacidad de pensar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones.

El sistema límbico, que contiene el circuito de recompensas del cerebro, una serie de estructuras cerebrales que controlan y regulan nuestra capacidad de sentir placer. El sentir placer nos motiva a repetir comportamientos que son fundamentales para nuestra existencia. El sistema límbico se activa mediante actividades vitales saludables como por ejemplo socializar y comer, pero también mediante drogas adictivas. Además, es el responsable de nuestra percepción de otras emociones, tanto positivas como negativas, lo que explica las propiedades de muchas drogas de alterar el humor.

Efectos de algunas sustancias

Nicotina. Estimulante que se encuentra en cigarros y otras formas de tabaco. Es muy adictiva y al fumarse elevar el riesgo de cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y problemas cardiovasculares.

Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos).

Mariguana. Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas vulnerables.

Inhalables. Sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro.

Cocaína. Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.

Fuente: National Institute on Drug Abuse

Biología y ambiente

El entorno impacta nuestro comportamiento individual, en nuestra salud física y mental, es así que varios factores biológicos y ambientales afectan directamente en la propensión a las adicciones; sin embargo hay que destacar que si un individuo tuviera genes que propician el comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan drogas o si en su comunidad de compañeros y amigos no las consume, será improbable que el individuo desarrolle adicción.

Algunas personas son más propensas ya que tienen mayores factores de riesgo como son, entre otros:

Conducta agresiva temprana
Habilidades sociales deficientes
Ausencia de supervisión paterna
Compañeros/amigos que abusan de sustancias
Disponibilidad de la droga
Pobreza

De igual manera, hay personas que tienen menos riesgo debido a algunos factores de protección:

Autocontrol
Relaciones positivas
Supervisión y apoyo paterno
Información
Políticas contra el uso de drogas
Cohesión comunitaria.

Grupos de riesgo

En la adolescencia “toda la parte del cerebro que es responsable de juicio, raciocinio y control de la conducta se desarrolla hasta los veintitantos años”, explica la doctora María Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”. En esta etapa el cerebro es más vulnerable ya que en esta etapa la toma de decisiones es a partir de las emociones.


También, las personas que padecen algún tipo de enfermedad mental, como la esquizofrenia o la bipolaridad, tienen el riesgo de caer en el consumo de drogas. Alrededor del 60% de las personas que abusan de sustancias también tienen una enfermedad psiquiátrica.

Consecuencias

Las drogas no solo dañan a la persona adicta, sino también a otras personas a su alrededor. Interfieren en la relación a su entorno, a la familia y el trabajo y en el caso de los jóvenes y adolescentes puede afectar el proceso de aprendizaje. Aunado al incremento del riesgo de sufrir sinnúmero de accidentes.

También, además de los daños a nivel individual, la sociedad es afectada por los problemas a las adicciones en el orden sanitario, económico, cultura y de seguridad, entre otros. En ese sentido, muchos países han puesto en marcha políticas de prevención y rehabilitación, con un elevado costo económico.

Prevención

“Evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo” cita Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas del NIDA, ya que todo lo que promueve un ambiente saludable reduce el riesgo absoluto de abuso de sustancias.

Conclusión

Como todos sabemos, este fenómeno se ha incrementado de manera alarmante y generalmente adoptamos una posición de familiaridad respecto a él. Los medios de comunicación, el uso de la tecnología, la falta de valores dentro de la familia, la pobreza, entre muchos otros factores, han hecho mella principalmente entre nuestros jóvenes y adolescentes que se ven inmersos en esta problemática por influencias negativas de los amigos y por carecer de la capacidad de discernir los efectos que pueden causarle una adicción.

Reflexión

Escogí este tema porque considero es un tema vigente y como se señala al inicio, casi todos hemos sido testigos de la adicción de alguien de nuestro entorno, no solo a sustancias ilícitas, sino también a sustancias lícitas como el alcohol y el tabaco, o bien adicciones al juego.

Para la elaboración de mi texto partí del artículo El cerebro adicto de Verónica Guerrero Mothelet, y posteriormente fui introduciendo información que me pareció interesante de otros artículos de la Secretaría de Salud del país, así como de organizaciones a nivel internacional.  



Guerrero Mothelet, V. (2013) El cerebro adicto. ¿Cómo ves?, N° 177, (Pp 10-14). México: UNAM. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto

Obra Social la Caxia. Hablemos de drogas. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.hablemosdedrogas.org/es/que-son-drogas

Secretaría de Salud. El Consumo de Drogas en México, diagnóstico, tendencias y acciones. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/CDM.htm

National Institute on Drug Abuse. Las drogas, el cerebro y el comportamiento: la ciencia de la adicción. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/las-drogas-el-cerebro-y-el-comportamiento-la-ciencia-de-la-adiccion/prefacio


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