El cerebro adicto
Una adicción se define como una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y
el uso compulsivo de una sustancia, a pesar de saber de los daños que ocasiona.
Casi todos conocemos algún caso de adicción: amigos, familiares o compañeros
adictos al alcohol, al tabaco, a medicamentos legales o a drogas ilícitas.
Antecedentes
Como lo señala el Dr. Roberto Tapia
Conyer, doctor en ciencias de la salud por la UNAM y Subsecretario de
Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud Pública de
México (1997-2006), “el uso de estas sustancias que alteran los estados de
conciencia se ha ido presentando desde tiempos inmemoriales y de manera diversa
y puede ser caracterizado como un consumo ritual/cultural, médico/terapéutico,
social/recreacional u ocupacional/funcional”. Estos patrones fueron
desapareciendo a través del tiempo y el contexto y las formas de consumo
cambiaron. Es así que en la actualidad la producción de las drogas y su distribución
a nivel mundial adquirió un carácter desintegrador.
Anteriormente, se pensaba que las
personas adictas tenían una moral deficiente y carecían de fuerza de voluntad,
considerándose un problema moral y no de salud. Fue en 1930 cuando la ciencia
comenzó a estudiar la conducta adictiva y hoy día, se han logrado avances
importantes en el conocimiento y comprensión del fenómeno, que provienen tanto
de la neurobiología y la genética, como de la psicología y otras ciencias
sociales y de la conducta.
Es así que hay diversas teorías sobre la
relación de los factores biológicos predisponentes que, al establecer contacto
con la droga, hacen que algunos individuos sean más susceptibles a desarrollar
dependencia.
En este sentido, fue a finales de 1990
cuando la Dra. Nora Nolkow, actual directora del Instituto Nacional sobre el
Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), que observó en imágenes cerebrales la influencia de las
drogas como la cocaína y los opioides y gracias a esos descubrimientos la
adicción se considera hoy una enfermedad del cerebro porque las drogan
modifican la química, la estructura y el funcionamiento de ese órgano.
Las
drogas y el cerebro
Definiremos
como droga a una sustancia que puede modificar el pensamiento, las sensaciones
y las emociones de la persona que la consume. Las drogas tienen la capacidad de
cambiar el comportamiento, y a la larga, la manera de ser.
Fuente: Hablemos de Drogas
La mayoría de las drogas adictivas,
directa o indirectamente atacan el sistema de recompensas del cerebro inundando
el circuito de dopamina, el neurotransmisor que se encuentra en las regionales
del cerebro que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y los
sentimientos de placer. Así es que cuando falta la droga el cerebro ya no
cuenta con dopamina suficiente, lo que produce apatía y depresión en el
consumidor, generando el uso cada vez mayor de estas sustancias.
Como se señala en el artículo Las drogas, el cerebro y el comportamiento:
La ciencia de la adicción, del National Institute on Drug Abuse, el cerebro
humano, el órgano más complejo del cuerpo, regula las funciones básicas, le
permite interpretar y responder a todo lo que experimenta y moldea sus
pensamientos, emociones y comportamientos ya que afecta áreas importantes tales
como:
El
tallo cerebral, que controla las funciones básicas vitales
esenciales, como la frecuencia cardíaca, la respiración y el sueño.
La
corteza cerebral, se divide en áreas que controlan
funciones específicas. Diferentes áreas procesan la información de nuestros
sentidos, como ver, sentir, oír y saborear, otras facultan nuestra capacidad de
pensar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones.
El
sistema límbico, que contiene el circuito de
recompensas del cerebro, una serie de estructuras cerebrales que controlan y
regulan nuestra capacidad de sentir placer. El sentir placer nos motiva a
repetir comportamientos que son fundamentales para nuestra existencia. El
sistema límbico se activa mediante actividades vitales saludables como por
ejemplo socializar y comer, pero también mediante drogas adictivas. Además, es
el responsable de nuestra percepción de otras emociones, tanto positivas como
negativas, lo que explica las propiedades de muchas drogas de alterar el humor.
Efectos
de algunas sustancias
Nicotina.
Estimulante que se encuentra en cigarros y otras formas de tabaco. Es muy
adictiva y al fumarse elevar el riesgo de cáncer, enfisema, trastornos
bronquiales y problemas cardiovasculares.
Alcohol.
Su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las áreas
cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la corteza cerebral
(funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo
(coordinación de movimientos).
Mariguana.
Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de
concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar
los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas
vulnerables.
Inhalables.
Sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos caseros, como
pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son extremadamente tóxicos y pueden
dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro.
Cocaína.
Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces
en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas relacionadas
con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.
Fuente: National Institute on Drug Abuse
Biología
y ambiente
El entorno impacta nuestro
comportamiento individual, en nuestra salud física y mental, es así que varios
factores biológicos y ambientales afectan directamente en la propensión a las
adicciones; sin embargo hay que destacar que si un individuo tuviera genes que
propician el comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan drogas o si
en su comunidad de compañeros y amigos no las consume, será improbable que el
individuo desarrolle adicción.
Algunas personas son más propensas ya
que tienen mayores factores de riesgo como son, entre otros:
Conducta agresiva temprana
Habilidades sociales deficientes
Ausencia de supervisión paterna
Compañeros/amigos que abusan de
sustancias
Disponibilidad de la droga
Pobreza
De igual manera, hay personas que tienen
menos riesgo debido a algunos factores de protección:
Autocontrol
Relaciones positivas
Supervisión y apoyo paterno
Información
Políticas contra el uso de drogas
Cohesión comunitaria.
Grupos
de riesgo
En la adolescencia “toda la parte del
cerebro que es responsable de juicio, raciocinio y control de la conducta se
desarrolla hasta los veintitantos años”, explica la doctora María Elena Medina
Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente
Muñiz”. En esta etapa el cerebro es más vulnerable ya que en esta etapa la toma
de decisiones es a partir de las emociones.
También, las personas que padecen algún
tipo de enfermedad mental, como la esquizofrenia o la bipolaridad, tienen el
riesgo de caer en el consumo de drogas. Alrededor del 60% de las personas que
abusan de sustancias también tienen una enfermedad psiquiátrica.
Consecuencias
Las drogas no solo dañan a la persona
adicta, sino también a otras personas a su alrededor. Interfieren en la
relación a su entorno, a la familia y el trabajo y en el caso de los jóvenes y
adolescentes puede afectar el proceso de aprendizaje. Aunado al incremento del
riesgo de sufrir sinnúmero de accidentes.
También, además de los daños a nivel
individual, la sociedad es afectada por los problemas a las adicciones en el
orden sanitario, económico, cultura y de seguridad, entre otros. En ese
sentido, muchos países han puesto en marcha políticas de prevención y
rehabilitación, con un elevado costo económico.
Prevención
“Evitar todo lo que sabemos que es
dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo” cita
Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas del
NIDA, ya que todo lo que promueve un ambiente saludable reduce el riesgo
absoluto de abuso de sustancias.
Conclusión
Como todos sabemos, este fenómeno se ha
incrementado de manera alarmante y generalmente adoptamos una posición de
familiaridad respecto a él. Los medios de comunicación, el uso de la tecnología,
la falta de valores dentro de la familia, la pobreza, entre muchos otros
factores, han hecho mella principalmente entre nuestros jóvenes y adolescentes
que se ven inmersos en esta problemática por influencias negativas de los
amigos y por carecer de la capacidad de discernir los efectos que pueden
causarle una adicción.
Reflexión
Escogí este tema porque considero es un
tema vigente y como se señala al inicio, casi todos hemos sido testigos de la
adicción de alguien de nuestro entorno, no solo a sustancias ilícitas, sino
también a sustancias lícitas como el alcohol y el tabaco, o bien adicciones al
juego.
Para la elaboración de mi texto partí
del artículo El cerebro adicto de
Verónica Guerrero Mothelet, y posteriormente fui introduciendo información
que me pareció interesante de otros artículos de la Secretaría de Salud del
país, así como de organizaciones a nivel internacional.