lunes, 8 de junio de 2015

El cerebro adicto. Versión corregida

El cerebro adicto


Cotidianamente, nos enteramos a través de los medios de comunicación del avance que tiene la problemática de la drogadicción, de sus repercusiones en el bienestar social y de salud en nuestro país. Y más cercano, nos enteremos de la adicción de alguno de los integrantes de nuestra familia, del círculo de amigos o de nuestros compañeros de trabajo.

Desafortunadamente, adoptamos una posición de familiaridad con respecto a esta problemática, sumado a ciertos perjuicios hacia la persona enferma.  Ideas anteriores al conocimiento de que se trata de una enfermedad, continúan vigentes en el sentido de considerar que la persona adicta carece de moral, o bien, carece de fuerza de voluntad para hacer frente a esta situación.

Antes de profundizar sobre los efectos que causan las drogas en el cerebro, retomaremos dos conceptos para la comprensión del tema basándonos en las definiciones que hace la Organización Mundial de la Salud, OMS:

Entendemos por droga a “toda sustancia que, introducida en un organismo vivo, pueda modificar una o varias de sus funciones”, y por adicción a “la dependencia fisiológica y/o psicológica a alguna sustancia psicoactiva legal o ilegal, provocada por el abuso en el consumo, que causa una búsqueda ansiosa de la misma”.

Antecedentes

Como lo señala el Dr. Roberto Tapia Conyer, doctor en ciencias de la salud por la UNAM y Subsecretario de Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud Pública de México (1997-2006), “el uso de estas sustancias que alteran los estados de conciencia se ha ido presentando desde tiempos inmemoriales y de manera diversa y puede ser caracterizado como un consumo ritual/cultural, médico/terapéutico, social/recreacional u ocupacional/funcional”.

Sin embargo, al paso del tiempo estos patrones se fueron modificando, influenciados, sobre todo, por los medios de comunicación, el cambio de estilos de vida, así como la pérdida de valores tradicionales. De igual forma, la producción de drogas y su distribución varía de acuerdo a diversos factores económicos, culturales y también sociales.

No fue hasta 1930 cuando la ciencia inició el estudio de la conducta adictiva y a la fecha se han logrado grandes avances en la comprensión y conocimiento de esta problemática, derivando en varias teorías que provienen de la neurobiología y la genética, de la psicología y otras ciencias de la conducta.



En 1990, la Dra. Nora Nolwok, actual directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas en Estados Unidos, inició el estudio de esta enfermedad en imágenes cerebrales y cómo afectaban las sustancias a este órgano. Es a partir de sus descubrimientos que a las adicciones se les considera una enfermedad.

Cómo afectan las drogas al cerebro

Como se señala en el artículo Las drogas, el cerebro y el comportamiento: La ciencia de la adicción, del National Institute on Drug Abuse, “el cerebro humano, el órgano más complejo del cuerpo, regula las funciones básicas, le permite interpretar y responder a todo lo que experimenta y moldea sus pensamientos, emociones y comportamientos”. Tenemos así que las drogas afectan principalmente:

El tallo cerebral, responsable de controlar las funciones básicas vitales, como lo es la frecuencia cardíaca, la respiración y el sueño.

La corteza cerebral, se divide en áreas que controlan funciones específicas. Diferentes áreas procesan la información de nuestros sentidos, otras facultan nuestra capacidad de pensar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones.

El sistema límbico, que contiene el circuito de recompensas del cerebro, una serie de estructuras cerebrales que controlan y regulan nuestra capacidad de sentir placer. Además, es el responsable de nuestra percepción de las emociones, tanto positivas como negativas, lo que explica las propiedades de muchas drogas de alterar el humor.

En el cerebro adicto el funcionamiento se ve afectado ya que pierde el control de algunas áreas que producen respuestas automáticas y compulsivas. Ahí reside el hecho de que los adictos no se encuentran capaces para decidir, sino que se encuentran obligados a seguir consumiendo drogas.

La mayoría de las drogas adictivas atacan de manera directa o indirecta el sistema de recompensas del cerebro, llenándolo de dopamina, es decir, el neurotransmisor que se localiza en las regiones que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y los sentimientos de placer.

Factores que repercuten en el abuso de sustancias   

Como lo cita el Dr. Carlos Rodríguez Ajenjo, Secretario Técnico del Consejo Nacional contra las Adicciones, Conadic, pueden ser muchos los factores que influyen para que una persona sea más proclive a desarrollar una adicción, y entre los principales se encuentran:

Factor hereditario. Recientes estudios indican que hay personas que tienen genéticamente más receptores a sustancias en específico.


Factor emocional. Las personas que no desarrollan su autoestima, con problemas para manejar conflictos emocionales, el tener relaciones no positivas o una familia con carencias económicas, pueden verse afectados.

Factor de identidad. Como en la juventud no se ha desarrollado todavía la propia personalidad, tienden a imitar conductas del grupo.

Presión social. Este factor está ligado también al factor de identidad, en el sentido de que el adolescente no ha desarrollado todavía su personalidad, lo hace propicio a ceder ante los demás integrantes de su grupo.

Curiosidad. Si el individuo se encuentra en situación que no se sienta complementado o bien, alguna situación que por decir así, no lo llene, sentirá el deseo de experimentar nuevas sensaciones, lo que lo orillará a probar sustancias adictivas.

Consecuencias

Como todos sabemos, la drogadicción no sólo afecta a la persona adicta, también repercute, principalmente, en su familia que desconoce en la mayoría de los casos, cómo hacer frente a las situaciones de desgaste emocional, físico y económico, además del quebrantamiento de salud del afectado.

Además del orden individual, en lo colectivo, la comunidad es dañada a niveles económicos, sociales, culturales y de seguridad.

Prevención

Como lo cita Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas del NIDA, “evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo”, siempre será un gran apoyo para evitar caer en las drogas, principalmente de los jóvenes que son los más propensos a este fenómeno.

Conclusión

De acuerdo a lo anterior, tenemos por conclusión que si bien es cierto existen muchos factores que pueden predisponer al consumo de las drogas, en contraparte tenemos que un entorno social sólido, bien informado, de comunicación y afecto, será un fuerte “blindaje” para evitar que una persona caiga en la drogadicción, máxime en las edades de mayor incidencia, es decir, entre adolescentes y jóvenes.

  

Reflexión

Escogí este tema porque considero es vigente y como se señala al inicio, casi todos hemos sido testigos de la adicción de alguien de nuestro entorno, no sólo a sustancias ilícitas, sino también a sustancias lícitas como el alcohol y el tabaco, o bien adicciones al juego.

Para la elaboración de mi texto partí del artículo El cerebro adicto de Verónica Guerrero Mothelet, y posteriormente fui introduciendo información que me pareció interesante de otros artículos de la Secretaría de Salud del país, así como de organizaciones a nivel internacional. 


Comisión Nacional contra las Adicciones. Nueva Vida. Recuperado el 09/06/2015 de http://www.conadic.salud.gob.mx/pdfs/nueva_vida/prevad_cap1.pdf

Guerrero Mothelet, V. (2013) El cerebro adicto. ¿Cómo ves?, N° 177, (Pp 10-14). México: UNAM. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto

National Institute on Drug Abuse. Las drogas, el cerebro y el comportamiento: la ciencia de la adicción. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/las-drogas-el-cerebro-y-el-comportamiento-la-ciencia-de-la-adiccion/prefacio

Obra Social la Caxia. Hablemos de drogas. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.hablemosdedrogas.org/es/que-son-drogas

Secretaría de Salud. El Consumo de Drogas en México, diagnóstico, tendencias y acciones. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/CDM.htm




jueves, 4 de junio de 2015

El cerebro adicto

El cerebro adicto


Una adicción se define como una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de una sustancia, a pesar de saber de los daños que ocasiona. Casi todos conocemos algún caso de adicción: amigos, familiares o compañeros adictos al alcohol, al tabaco, a medicamentos legales o a drogas ilícitas.

Antecedentes

Como lo señala el Dr. Roberto Tapia Conyer, doctor en ciencias de la salud por la UNAM y Subsecretario de Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud Pública de México (1997-2006), “el uso de estas sustancias que alteran los estados de conciencia se ha ido presentando desde tiempos inmemoriales y de manera diversa y puede ser caracterizado como un consumo ritual/cultural, médico/terapéutico, social/recreacional u ocupacional/funcional”. Estos patrones fueron desapareciendo a través del tiempo y el contexto y las formas de consumo cambiaron. Es así que en la actualidad la producción de las drogas y su distribución a nivel mundial adquirió un carácter desintegrador.

Anteriormente, se pensaba que las personas adictas tenían una moral deficiente y carecían de fuerza de voluntad, considerándose un problema moral y no de salud. Fue en 1930 cuando la ciencia comenzó a estudiar la conducta adictiva y hoy día, se han logrado avances importantes en el conocimiento y comprensión del fenómeno, que provienen tanto de la neurobiología y la genética, como de la psicología y otras ciencias sociales y de la conducta.

Es así que hay diversas teorías sobre la relación de los factores biológicos predisponentes que, al establecer contacto con la droga, hacen que algunos individuos sean más susceptibles a desarrollar dependencia.

En este sentido, fue a finales de 1990 cuando la Dra. Nora Nolkow, actual directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), que observó  en imágenes cerebrales la influencia de las drogas como la cocaína y los opioides y gracias a esos descubrimientos la adicción se considera hoy una enfermedad del cerebro porque las drogan modifican la química, la estructura y el funcionamiento de ese órgano.

Las drogas y el cerebro

Definiremos como droga a una sustancia que puede modificar el pensamiento, las sensaciones y las emociones de la persona que la consume. Las drogas tienen la capacidad de cambiar el comportamiento, y a la larga, la manera de ser.
Fuente: Hablemos de Drogas

La mayoría de las drogas adictivas, directa o indirectamente atacan el sistema de recompensas del cerebro inundando el circuito de dopamina, el neurotransmisor que se encuentra en las regionales del cerebro que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y los sentimientos de placer. Así es que cuando falta la droga el cerebro ya no cuenta con dopamina suficiente, lo que produce apatía y depresión en el consumidor, generando el uso cada vez mayor de estas sustancias.

Como se señala en el artículo Las drogas, el cerebro y el comportamiento: La ciencia de la adicción, del National Institute on Drug Abuse, el cerebro humano, el órgano más complejo del cuerpo, regula las funciones básicas, le permite interpretar y responder a todo lo que experimenta y moldea sus pensamientos, emociones y comportamientos ya que afecta áreas importantes tales como:

El tallo cerebral, que controla las funciones básicas vitales esenciales, como la frecuencia cardíaca, la respiración y el sueño.

La corteza cerebral, se divide en áreas que controlan funciones específicas. Diferentes áreas procesan la información de nuestros sentidos, como ver, sentir, oír y saborear, otras facultan nuestra capacidad de pensar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones.

El sistema límbico, que contiene el circuito de recompensas del cerebro, una serie de estructuras cerebrales que controlan y regulan nuestra capacidad de sentir placer. El sentir placer nos motiva a repetir comportamientos que son fundamentales para nuestra existencia. El sistema límbico se activa mediante actividades vitales saludables como por ejemplo socializar y comer, pero también mediante drogas adictivas. Además, es el responsable de nuestra percepción de otras emociones, tanto positivas como negativas, lo que explica las propiedades de muchas drogas de alterar el humor.

Efectos de algunas sustancias

Nicotina. Estimulante que se encuentra en cigarros y otras formas de tabaco. Es muy adictiva y al fumarse elevar el riesgo de cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y problemas cardiovasculares.

Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos).

Mariguana. Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas vulnerables.

Inhalables. Sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro.

Cocaína. Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.

Fuente: National Institute on Drug Abuse

Biología y ambiente

El entorno impacta nuestro comportamiento individual, en nuestra salud física y mental, es así que varios factores biológicos y ambientales afectan directamente en la propensión a las adicciones; sin embargo hay que destacar que si un individuo tuviera genes que propician el comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan drogas o si en su comunidad de compañeros y amigos no las consume, será improbable que el individuo desarrolle adicción.

Algunas personas son más propensas ya que tienen mayores factores de riesgo como son, entre otros:

Conducta agresiva temprana
Habilidades sociales deficientes
Ausencia de supervisión paterna
Compañeros/amigos que abusan de sustancias
Disponibilidad de la droga
Pobreza

De igual manera, hay personas que tienen menos riesgo debido a algunos factores de protección:

Autocontrol
Relaciones positivas
Supervisión y apoyo paterno
Información
Políticas contra el uso de drogas
Cohesión comunitaria.

Grupos de riesgo

En la adolescencia “toda la parte del cerebro que es responsable de juicio, raciocinio y control de la conducta se desarrolla hasta los veintitantos años”, explica la doctora María Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”. En esta etapa el cerebro es más vulnerable ya que en esta etapa la toma de decisiones es a partir de las emociones.


También, las personas que padecen algún tipo de enfermedad mental, como la esquizofrenia o la bipolaridad, tienen el riesgo de caer en el consumo de drogas. Alrededor del 60% de las personas que abusan de sustancias también tienen una enfermedad psiquiátrica.

Consecuencias

Las drogas no solo dañan a la persona adicta, sino también a otras personas a su alrededor. Interfieren en la relación a su entorno, a la familia y el trabajo y en el caso de los jóvenes y adolescentes puede afectar el proceso de aprendizaje. Aunado al incremento del riesgo de sufrir sinnúmero de accidentes.

También, además de los daños a nivel individual, la sociedad es afectada por los problemas a las adicciones en el orden sanitario, económico, cultura y de seguridad, entre otros. En ese sentido, muchos países han puesto en marcha políticas de prevención y rehabilitación, con un elevado costo económico.

Prevención

“Evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo” cita Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas del NIDA, ya que todo lo que promueve un ambiente saludable reduce el riesgo absoluto de abuso de sustancias.

Conclusión

Como todos sabemos, este fenómeno se ha incrementado de manera alarmante y generalmente adoptamos una posición de familiaridad respecto a él. Los medios de comunicación, el uso de la tecnología, la falta de valores dentro de la familia, la pobreza, entre muchos otros factores, han hecho mella principalmente entre nuestros jóvenes y adolescentes que se ven inmersos en esta problemática por influencias negativas de los amigos y por carecer de la capacidad de discernir los efectos que pueden causarle una adicción.

Reflexión

Escogí este tema porque considero es un tema vigente y como se señala al inicio, casi todos hemos sido testigos de la adicción de alguien de nuestro entorno, no solo a sustancias ilícitas, sino también a sustancias lícitas como el alcohol y el tabaco, o bien adicciones al juego.

Para la elaboración de mi texto partí del artículo El cerebro adicto de Verónica Guerrero Mothelet, y posteriormente fui introduciendo información que me pareció interesante de otros artículos de la Secretaría de Salud del país, así como de organizaciones a nivel internacional.  



Guerrero Mothelet, V. (2013) El cerebro adicto. ¿Cómo ves?, N° 177, (Pp 10-14). México: UNAM. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto

Obra Social la Caxia. Hablemos de drogas. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.hablemosdedrogas.org/es/que-son-drogas

Secretaría de Salud. El Consumo de Drogas en México, diagnóstico, tendencias y acciones. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/CDM.htm

National Institute on Drug Abuse. Las drogas, el cerebro y el comportamiento: la ciencia de la adicción. Recuperado el 02/06/2015 de http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/las-drogas-el-cerebro-y-el-comportamiento-la-ciencia-de-la-adiccion/prefacio


miércoles, 27 de mayo de 2015

Mapa conceptual de la lectura Aprendizaje autónomo: eje articulador de la educación virtual, de Sierra Pérez, J. H. (2005)






jueves, 7 de mayo de 2015

Resumen de lectura: ¿Qué es ser un estudiante en línea? de Millán Martínez, S. (2015)

Hoy en día, el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), ha transformado la manera en como interactuamos, pero sobre todo la forma en como aprendemos. Ejemplo de ello son las escuelas virtuales en las que podemos seguir estudiando desde casa o desde nuestro trabajo. Sin embargo esta modalidad presenta nuevos retos y desafíos para los aspirantes a convertirse en estudiante en línea.

Antes de citar los las características y retos, abordaremos las etapas en las que ha evolucionado la modalidad abierta y a distancia:

1.    Enseñanza por correspondencia (surgida a finales del siglo XIX y principios del siglo XX). Utilizaba materiales impresos y los servicios postales y se presentaba de manera unilateral en la que el alumno no tenía ningún tipo de apoyo.

2.    Enseñanza multimedia (a partir de 1960). Utilizaba medios de comunicación tales como el teléfono, la televisión y material audiovisual, se basaba en material impreso, audiovisual y cada vez más en material electrónico.

3.    Telemática (surgida a partir de 1970). Ligada a la evolución de las tecnologías de la información y comunicación, destacando la inserción de las telecomunicaciones con otros medios como el CD-ROM.

4.    Enseñanza colaborativa basada en Internet (surgida a partir de 1990). Los recursos pueden ser enviados a través de la web, los cuales pueden ser sincrónicos como el chat, videoconferencia y en asincrónicos como el correo electrónico y foros de discusión, en los que el alumno participa de manera activa y como autogestor, el docente se transforma en un guía de aprendizaje.

Ortiz (1998) y Palacios-Jiménez (2005).

En un entorno virtual hay que convertirse en un agente activo del propio aprendizaje, dejar de ser alumno para ser un estudiante; respecto a este cambio de rol Bautista, Borges y Forés (2006) mencionan que los estudiantes mantienen pautas basadas en la autonomía y la madurez, mientras que el alumno tradicional es dependiente de la acción de instrucciones del docente.

También es importante abordar las características que debes poseer como estudiante y los retos que enfrentarás para lograr una educación en línea:

Características:

  • Actitud proactiva, es decir libertad y autonomía respecto a tu propio aprendizaje y desempeño.
  • Compromiso con el propio aprendizaje ya que eres responsable de tu aprendizaje.
  • Conciencia de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias aplicándolas para aprender a aprender.
  • Actitud para trabajar en entorno colaborativos, ya que el aprendizaje entre pares enriquece tu propio proceso cognitivo y de desarrollo.
  • Metas propias, los límites los pones tú.
  • Aprendizaje autónomo y autogestivo, generar destrezas relacionadas como la comunicación, búsqueda, selección y difusión de la información y el conocimiento.

Retos:

  • Dejar atrás el aprendizaje dirigidoD, tu propio aprendizaje depende de ti y tu administración del tiempo.
  • Evita memorizar y repetir el conocimiento, sino más bien analizarlo y apropiarte de él.
  • Dejar atrás los entornos competitivos, el trabajo colaborativo enriquece tu conocimiento.
  • Gestión y administración del tiempo, llevar una agenda de actividades.
  • Destrezas comunicativas, potencializar habilidades de lectura y escritura.

El desafío más grande que enfrentarás como estudiante en línea será convertirte en un alfabeta digital, es decir, usar la información eficazmente; y saber comunicar la información encontrada a otros. (Cabero Almenara & Llorente Cejudo, 2008, pag. 13).

Algunos mitos relacionados con la educación en línea son:

  • Es fácil y sencillo estudiar en línea, sólo hay que estar en la computadora y ya.
  • No hay que leer nada.
  • Como no me conocen, puedo dejar de estudiar en cualquier momento.



Contrariamente sobre los mitos anteriores, hay quienes creen que estudiar en línea es muy difícil debido hay que ser un experto en tecnología, sin embargo ser un estudiante en línea no es fácil ni difícil, hay que aplicar estrategias y acciones que permitan autogestionar tu aprendizaje. Lo importantes es apropiarte del conocimiento.



Fuentes de información

Baustista, G., Borges, F., & Fores, A.  (2006). Didáctica universitaria en Entornos Virtuales de Enseñanza Aprendizaje. Madrid: Ediciones Narcea.

Cabero Almenara, J., & Llorente Cejudo M. (2008). La alfabetización digital de los alumnos. Competencias digitales para el siglo XXI. Revista portuguesa de pedagogía. 7-28.

García Aretio, L. (2014). Bases, mediciones y futuro de la EaD en la sociedad digital. Madrid: Editorial síntesis.

Ortiz J. R. (1998). La educación a distancia en el umbral del nuevo paradigma telemático. Recuperado el 19 de Agosto de 2014, de http://goo.gl/TNEVsb.

Palacios-Jiménez, N. M. (2005). Un panorama de la educación a distancia. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 461-463.

http://admisiones.unadmexico.mx/admisiones/pluginfile.php/50712/mod_resource/content/3/PD_Eje%201_final_06.05.15.pdf